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miércoles, 22 de febrero de 2017

Querido Mario Benedetti

"No llorarse las mentiras sino cantarse las verdades" dijo alguna vez el mismo que supo dictar con inteligencia un sin fin de miserias personales que no fueron más que el dolor hecho verbo. 

Yo me declaro poeta porque así vivo. Pero no soy poeta como esos a los que admiro, aunque muchas veces mirando sus fotos pude encontrar en sus ojos la misma tristeza que se dibuja tantas veces en los míos; soy poeta para vivir pero no de profesión. ¿Por qué?  Porque ellos le escriben al amor que se vuelve virtud en el barro de sus defectos, porque lo celebran como si lamer las heridas fuera más placentero que el mismísimo amor. Entonces,  cuando la herida duele, entiendo que yo no voy a ser jamás como ellos, que se sientan en un sillón a observar con orgullo la huella indeleble de lo que los simples mortales vamos a insistir en llamar fracaso.

"Una confesión: la soledad ha dejado de herirme" dijo un día Benedetti y cuando lo leí sentí ganas de abrazarlo. Juro que cerré los ojos y lo sentí. Lo sentí enjuto, con los brazos bajos -quizás porque los que saben abrazar el dolor, suelen desconocer cómo se abrazan las personas-, lo sentí latir como aceptándome parte de su especie, una degeneración quizás de su bohemio andar.  Lo imaginé atravesado por mi sonrisa que a esta altura es inevitable sea cual sea mi estado de ánimo.  Lo imaginé escupiendo versos en una hoja, volviendo a sentir las caricias que supieron tocar su alma, lo imaginé percibiendo su propia sangre corriendo por sus venas, sonriendo recuerdos, llorando desilusiones, insultando sus propios errores, aplaudiendo haberlo intentado.

Los poetas son a la literatura lo que el payaso al circo, riegan con palabras los papeles que aparecen en la vida. Un poeta se levanta por la noche porque le arde una idea, la frase que no dijo, el final perfecto, el adjetivo que va a ponerle nombre a un beso, el punto final de un verso. Los poetas decoran el guión, lamen la pluma y han visto muchas veces la tinta corrida cuando al momento de poner FIN, los sorprende una emoción.

sábado, 18 de febrero de 2017

Para vos

Te escribo a vos que te vas recreando dentro mío como una autómata resistente. Te escribo a vos que me acompañas desde hace tanto tiempo que no recuerdo bien cuándo fue el bendito o maldito día en el que nos dimos la bienvenida. Te escribo para que sepas formalmente lo que ya sabés bien... y es que te estoy descubriendo tan cerca de mi corazón que empiezo a temer que algún día pongas en mi territorio tu bandera.

Tus seductoras luces tenues me mantienen tantas veces a salvo; juego con tu sombra y cabalgo las melodías que me hacen creerte hermana inseparable de la libertad.

Yo creo que te quiero aunque no me hagas bien, como quien toma de lo que le hace mal hasta olvidar que es malo. Te abrazo y  te vuelvo mi escudo, mi almohada y muchas veces mi santuario.

Han sido tantos los años que por momentos siento que acaricias mi pelo mientras me voy quedando dormida, soñando con que el tiempo no te deje tatuada en mi vida como una decisión con gusto a herida.

Me pregunto cuántos serán los que te besen la boca antes de que termine el día esperando que llegue el momento en el que sea posible despedirte para siempre y con una sonrisa. Cuántos habrán padecido tu hostil presencia que no es más que un boceto de la más cruel ausencia. Cuántos habrán regalado sus lágrimas en honor a tu indisimulable existencia que late fuerte porque -aunque invisible- sos gigante. Cuántos se abrazarán a errores por el simple hecho de tenerte miedo, cuantos decidirán arrebatadamente sus futuros para huir de vos... Cuántos,  como yo, te verán repleta de virtudes que difícilmente puedan existir.


Que me dures lo que debas, que me huyas si te atrapo y que me desilusiones cada tanto para que seas una cabaña de vacaciones a la que volver cada vez que no tenga a dónde ir. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Soundtrack

Decía una canción "si te hubiese dicho las palabras correctas en el momento indicado, serías mía".
Cuando escucho críticas sobre artistas, canciones o discos siempre pienso lo mismo: no le llegó.  Y es que eso no se fabrica, me arriesgaría a decir que ni siquiera el más estudioso y conocedor en la materia puede escapar a la magia que reside en esa combinación perfecta entre melodía y música cuando son capaces de decir justo eso que jamás supimos poner en palabras.

Nuestra vida es una película en proceso y ahí vamos llenando el ambiente de perfumes, colores, sonido y música.  Cada momento tiene una melodía indeleble como el paso de las estrellas en la luna.  Cada canción esconde rostros y situaciones que quizás nunca más podamos repetir, momentos que van a nadar en el fango de nuestra miseria tratando de salir a la superficie para que la memoria no los reemplace.

Elegimos la música para un momento y lo volvemos eterno en algo mucho más intangible que la mente.  Pasará el tiempo y quizás olvidemos rostros, perfumes, promesas incumplidas, compromisos rotos pero cuando suene una melodía que tenga que ver con nuestra historia vamos a sentir que no existe tiempo ni espacio para una sensación.

Years gone by and still words don`t come easily like "I love u"  algo así como:  Los años pasan y las palabras aún no vienen fácilmente, como "te amo".

¿Será acaso la vida una eterna quimera?
Pareciera que las grandes canciones, las grandes películas, las grandes obras siempre se trataron de amores desbaratados. Amores que murieron de miedo, amores desaprovechados, amores que fueron vencidos por tradiciones, amores sellados con billetes, amores que latían con una fragancia barata aunque estuvieran casados con perfumes caros.  Es que el amor parece terminar siempre en el mismo lugar, en esos rincones en los que dos pueden ser dos para siempre aunque caminen separados.

Alguna vez un señor me dijo:  "no puedo arriesgar todo lo que tengo" y mi mente hacía mil preguntas aunque no pudiera expresarlo.  Yo sigo sin saber qué perdía él pero entendí que los que más pierden son los solitarios.  Cuando nos dejamos agarrar las manos después de tanto tiempo, estamos apostando algo que pocos conocen: la libertad de no tener motivos para decepcionarnos.  Esa sí que es una apuesta arriesgada.

Sólo será cuestión de dejarse abrazar y esperar.  Después de todo, mientras muchas cosas se derrumban alrededor, la música irá tejiendo la banda sonora perfecta una y otra vez para que la película sea siempre un poco mejor, para que cuando tengamos que recordar sea ameno ver las fotografías que decidimos guardar, para que cuando quememos el álbum nos quede algo en un lugar al que nadie jamás podrá viajar más que nosotros mismos.

"Decir las palabras correctas en el momento justo" como dice la canción que amo de Tracy Chapman nos hubiese robado la posibilidad de que la banda sonora de mi vida tuviera esa canción.

Definitivamente, todo existe y sucede por un motivo.  Valdrá la pena que en este camino no seamos lo suficientemente torpes como para perdernos la oportunidad de cerrar la historia con un digno final.

Les dejo la canción que inspiró este texto.  Es tan sentida que apuesto que sin conocer el lenguaje, van a entenderla perfectamente.  Quizás de eso se trata la música.

https://www.youtube.com/watch?v=UTF2qZbVnCM

domingo, 12 de febrero de 2017

El chocolate

Un ínfimo porcentaje de la población detesta el chocolate. 
No se si son evolucionados, si son una secta o si son lo suficientemente inteligentes como para no caer en las garras de semejante amor eterno.

El miércoles tenía una cita en San Antonio de Padua. Jamás había viajado hacia aquellos pagos así que iba atenta al camino. Un tren que no conocía,  estaciones nada familiares y un cartel en el vagón que marcaba que siempre estábamos en Moreno. Traté de no divagar con mi mente perdiéndome entre las caras y los paisajes pero... la humanidad no para y no ayuda.

Pasó un chico con una caja con chocolates,  tenía varios sin vender y aunque hacía calor no faltó el goloso que compró una barra. Me ofreció uno, saqué mi vista de una cara maravillosa que me cautivaba, lo mire y dije: No, gracias. Él me sonrió y se dio vuelta para observar lo que yo miraba.
Era un nene de 3 o 4 años.  Estaba sentado contra la ventanilla. Al lado estaba su mamá con un nene apenas más pequeño que él dormido plácidamente.  El niño más grande era precioso, tenía la piel curtida por el sol, su cabello levemente dorado, su carita sucia, su ropa humilde y con la clásica apariencia que tiene la ropa de un niño que gana y pierde sus pequeñas batallas.

El vendedor de chocolates volvió hacia mi y me dijo: "a él le voy a robar una sonrisa y otra te la voy a robar a vos".  Lo miré sorprendida y fue tan rápido que no pude preguntarme qué era lo que iba a hacer.  Sacó una tableta de chocolate, se acercó al nene y le dijo "esta tableta de chocolate te la regala la señorita". Yo miré al pequeño y me sonrió,  el vendedor me guiñó un ojo y se paró en la puerta dispuesto a bajar.   
Me puse a su lado mirando en su misma dirección y le dije "gracias". Saqué de mi bolsillo dinero y se lo di, no quiso aceptar pero insistí.   Me dijo: el chocolate hace feliz.
Bajó. Yo volví a mi lugar.  Miré al pequeño sin disimulo, sus ojos brillaban y  mientras su mamá abría el chocolate, él acariciaba a su hermanito que seguía dormido. Su mamá le dio el chocolate y él lo partió en las cuatro partes marcadas en la barra.   Le dio una porción primero a su mamá y luego dijo "este pedacito es para Joaco" (supuse que se trataba de su hermanito), este es para mi y este... miró la cuarta parte y mientras su mamá lo miraba enamorada,  él me miraba a mi.  Se paró enérgicamente pero empezó a caminar con una timidez perfecta para que yo lo observara atentamente.  Sin mediar palabra, me entregó ese pedacito a mi. Me agaché a su altura, le dije  "Gracias" y le di un beso.

En la vida podemos tener muchos objetivos y sueños, podemos ganar apuestas, podemos triunfar. 
Las cosas maravillosas suceden cuando aprendemos a valorar las pequeñas lecciones que nos regala un simple día.
Yo no voy a olvidar esos ojos rojizos, esas pecas. 
Cadena de amor, así lo llamaría yo. 
Que viva el chocolate o lo que pueda llenarnos el corazón.



miércoles, 1 de febrero de 2017

Tetas

Las tetas terminan siendo tema nacional cada dos por tres.
Lo más cómico del caso resulta, desde mi opinión, que muchas personas re rasgan las vestiduras por "el horror" de ver a dos mujeres sin corpiño o malla en el torso (voy a tratar de ser lo más cautelosa en el uso de mis palabras para evitar la inquisición) y otros defienden a ultranza "la libertad de los pechos" (recurso estilístico).

Me preocupa severamente la hipocresía y también me parece lastimoso que el tratamiento de la noticia sea tan poco comprometido con la verdad.  Ahí van todos repitiendo lo mismo.  "Libertad a las tetas" como si se tratara de un nuevo paradigma de la moda.  No logro entender las explicaciones que dan para defender el deseo de estar con el torso desnudo, no porque sean de difícil comprensión sino porque creo que el asunto sigue siendo el mismo: la convivencia.  

Si una o dos o tres personas se quejan de lo que (según la ley) encaja en la figura de "exhibicionismo" es porque esa figura existe. Es cierto que forma parte de un legado cultural, es cierto también que si lo analizamos anatómica, biológica y humanamente es un despropósito que se arme tanto lío por unos senos. No creo que sea difícil comprender que "la forma" sigue siendo el problema.  Todo termina como un berrinche de dos o tres que quieren ir a robar cámara, es entonces cuando lo que quieren que no llame la atención, termina siendo el elemento con el que logran captarla.

Aburre el tema. En las tribus africanas ninguna mujer sabe lo que es un corpiño, en algunas andan absolutamente desnudos y nadie se escandaliza.  Eso es cultura.  Son las reglas que se fueron armando en cada comunidad que habita este planeta.  Los animales tienen reglas y dudo que sea porque el pene del león sea más importante que los genitales de la hembra, es una cuestión de organización y en pos de seguir con determinados lineamientos, están quienes aceptan algunas rupturas a las reglas y están quienes no.

Me pongo a pensar en lo siguiente:  ¿quién soy yo para obligar a los padres de Jeremías y de Sol a aceptar mi nudismo?  Ellos andan en sus casas vestidos, Jeremías puede entrar al baño cuando está su papá pero no puede hacerlo cuando está su mamá, Sol puede entrar cuando está su mamá pero no cuando está su papá.  ¿Por qué?  Simplemente porque su mamá y su papá decidieron enseñarles a sus hijos que el cuerpo humano tiene algunas particularidades, los hombres "no tienen senos" y las mujeres sí, los nenes tienen pene y las nenas vagina.  A partir de determinada edad (supongamos 5 años) instalan en sus hijos el concepto de intimidad.  Este ejemplo inventado, se repite en muchos de los hogares de nuestro país porque responde a nuestra cultura.  Si estos papás ven a tres mujeres con el torso desnudo en la playa, es probable y también lógico que sientan vulnerado el esquema que les enseñaron a sus hijos.  A mi entender no los convierte en hijos de puta, retrógrados, opresores y demás adjetivos.  Mientras la ley sostenga que el torso desnudo de una mujer es "exhibicionismo" no debería ofenderse una mujer porque le pidan que se cubra el torso o que vaya a otra playa donde sí esté permitido bañarse en topless o con desnudo total.   

Si el asunto resulta tedioso para algunas personas, me pregunto por qué no intentan una mutación cultural colectiva en pos de propagar la existencia de playas especiales para las mujeres que defienden los torsos desnudos sin distinción.  Quizás, con el tiempo la idea se propaga y termina dominando las costas, pero imponerse termina pareciendo un berrinche que nada tiene que ver con un concepto basado plenamente en la anatomía humana.

La convivencia -según algunos diccionarios- es: coexistencia pacífica y armoniosa de grupos humanos y/u otras especies animales en un mismo espacio.  

Voy a dar un ejemplo que forma parte de una vivencia personal y que ya conté en varias oportunidades.  No soy fumadora.  Cuando estoy en una reunión y fuman cerca mío, si el humo me viene a la cara me voy a otro lado.  Muchas veces pienso "qué desconsiderada esta persona al no darse cuenta de que me está tirando el resto de su chimenea en la cara" pero es solo un pensamiento.  En una oportunidad, fui a la casa de un amigo a quien quiero mucho, teníamos que hacer un trabajo juntos y cuando terminamos me preguntó si me molestaba que fumara (marihuana) delante mío.  Yo le contesté que no.  Debo confesar que no me gusta el olor de la marihuana, son gustos, simplemente eso.  El detalle es que yo estaba en su casa, él no estaba haciendo nada malo para mi porque yo pertenezco a una generación que ya no ve con espanto cosas que antes sí, pero de todas formas él me consultó aún cuando estaba en su propia casa, ¿se entiende?.  Eso se llama, además de generosidad, respeto, no solo a la persona que está delante tuyo sino a una cultura que va cambiando conforme cambiamos las personas.

No se puede hacer una buena silla usando un martillo y tornillos a la fuerza, a lo bruto.  

Creo que es una cuestión de mirar a la humanidad con un poco más de amor y entender que no todo puede ser como queremos, en el tiempo que queremos y donde queremos.  

Que alguien cuestione a una mujer amamantando es una locura y habla del morbo de quien denuncia, pero esto es distinto.  

Después de la polémica llega "Un tetazo en el Obelisco" para que las próximas tapas de los diarios sean tetas.  Seguimos siendo un par de tetas.  

Con cada desatino de estos terminamos alimentando  la teoría de que lo que parece remedio, alimenta la enfermedad.

Que el tiempo y las formas abran mentes.  A la fuerza difícilmente logremos algo bueno.

La imagen corresponde a una niña himba de Namibia

miércoles, 25 de enero de 2017

Uno no elige el amor, dijo Cortázar

¿Qué pasaría si alguien te dijera exactamente lo que va a suceder con tu vida?
¿Cómo actuarías si alguien te dijera que tu fecha de vencimiento puede ser develada de una vez y para siempre?

No miro películas por la noche porque quiero irme a dormir con la mente libre de angustias innecesarias y creo que la suerte que se corre cuando se elige una película oscila entre la violencia y la tristeza en un ochenta por ciento de los casos.  Particularmente detesto las películas en las que una persona que muere trasciende las fronteras de la física -tal y como la conocemos nosotros- para contactarse con los que quedan, quizás porque lamentaría tener que reconocer que si no me pude conectar con gente que quiero y que se ha ido  es por una incapacidad personal y no por la vida misma.

Hoy vi una película que logró plasmar ese pensamiento que hubiese querido poder decir ordenadamente en tantas oportunidades. El camino suele toparnos con amigos, familia y compañeros que pasan malos ratos, que sufren al tener que decidir, al tener que tomar caminos que generan idea de incertidumbre y por lo general, el dinero o la estabilidad financiera son el motor de la mayoría de las decisiones. Nada es cuestionable. Cada uno hace con su tiempo y su libro lo que desea.

Alguna vez, no mucho tiempo atrás, tuve largas y lindas charlas con alguien a quien quise mucho y repetidamente decía algo así como "no tenés que hacer esto o aquello por mi" dando por sentado que yo hacía grandes esfuerzos por impresionarlo.  Me molestaban esas palabras aunque siempre supe que lo que él veía como algo forzado, para mi era un comportamiento natural.  Mi idea de tiempo siempre es efímera.  Mi idea de vida es voluble. Hacer de un rato simple algo bonito no cuesta nada. Creo.

Yo tenía de él breves instantes, se lo decía a menudo y no como un reclamo, sino para que no malograra los momentos insultando la vida con sus prejuicios desacertados, después de todo respondían a sus costumbres, a su filosofía y a lo que quería creer y no a mis verdaderos motivos.  De todas formas, insistí una y otra vez con "mis" costumbres y con mis gestos porque eran el camino que yo elegía recorrer en esa historia, fuera como fuera, durara lo que durara y terminara como terminara.
Yo no sabía nada de tiempo con él, no había horarios y eso era suficiente para que el simple hecho de transcurrir tuviera un valor distinto.  Cada despedida era una pequeña muerte.  Cada bienvenida parecía una nueva forma de nacer.  Pensé innumerable cantidad de veces cómo describir lo que estaba aprendiendo de la situación, no de la historia sino del paso mismo de la vida.  Seguía aprendiendo a ver el tiempo como supo verlo Dalí.

Si supieras la fecha de vencimiento de tu envase:
¿dónde estarías ahora?
¿a quién querrías ver?
¿a quién le pedirías perdón?
¿a quién correrías a abrazar?
¿dónde querrías cenar por última vez?
¿qué canción escucharías y por qué?
¿a dónde viajarías?
¿qué harías?

Se que mientras leías las preguntas, sin dudarlo supiste las respuestas.  Algunas con varias opciones.  Otras temerariamente definitivas.  Es como dice aquel dicho: "cuando le preguntás algo al universo tenés que lanzar una moneda al aire... cuando ésta está girando, asombrosamente sabés de qué lado querés que caiga".  Siempre sabemos la respuesta.  A veces la despertamo demasiado tarde.

La vida, simple y llana, voluble e intensa, enceguecedora por su luz y su oscuridad.
Siguen siendo los pequeños detalles los que nos muestran cómo son las personas, cuánto valen, cuánto nos elevan, cuánto nos desafían, cuánto nos motivan, cuánto nos cautivan, cuánto asombro nos generan, cuánta admiración se ganan.

Esta película no era otra cosa más que una historia de amor, como todas. Tenía una dificultad terrenal: la teórica imposibilidad de estar juntos. Tenía una certeza: la muerte es la que termina dando completo sentido a la vida.

Desintegrar algo puede ser la mejor forma de entender que debemos llevar el cuerpo a esos lugares en los que sabemos que indefectiblemente puede encontrarse con el alma. Pasamos la mayor parte del tiempo divididos, separados de nosotros mismos como si fuéramos eternos.




miércoles, 18 de enero de 2017

Miedo

El miedo me hizo cobarde. 
El miedo me dejó llorando tantas noches por cosas inexistentes o que no valían la pena. 
El miedo me hizo tatuajes invisibles con prejuicios que, mientras yo iba naciendo, se llenaban de sed.
El miedo me puso frente al producto de mis propias cobardías y ese mismo miedo me quiso hacer pensar que ya no había nada más por hacer. 

De repente el miedo dibujó el plano de una casa donde iba a jugar a ser mujer, y puso en mi espalda el peso que se le antojaba y selló mi boca con una paciencia rota y sueños que no tenían mañana ni más ganas de crecer.  El miedo hizo tanto por mi... decidió todo, aceptó casi todo y me arrebató las hadas que invadieron siempre mi mente.

El miedo lo intentó todo. Pero no percibió que yo miraba no sólo dentro de mi sino alrededor. Y veía hombres de la mano de una mujer y sonriendo a otras a la vez. Y veía mujeres comparando las habilidades de otros delante de aquel que eligieron alguna vez. Y los veía andar en silencio, con la mirada perdida, transcurriendo. Con ilusiones tan golpeadas que no se animaban a nacer. Y vi relaciones que eran negocios, miradas que esquivaban los ojos que en teoría habían elegido alguna vez.

El miedo hace duradero lo imposible, hace eterno lo que tal vez jamás debió ser. Y convirtió el nido en jaula y puso el cielo a la misma altura de sus pies. Y la mujer se ató a un mundo de cuatro hornallas y  puso al hombre a trabajar para mantener una casa a la que nunca quería volver.

Se que no todo es así... Que hay gente que sigue siendo feliz pero seguramente hayan sentido miedo alguna vez, quizaás a diferencia de la mayoría, han sabido qué hacer con él.
El miedo es un pésimo consejero... él se ríe a carcajadas cuando estamos a punto de perder.

Escrito en Marzo de 2013

martes, 17 de enero de 2017

Un poco de amor

Siempre es muy fácil subirse al tren de la huevada mediática que critica descaradamente el padecimiento ajeno.
Miles de personas se horrorizan cuando muere una chica en una fiesta electrónica, los que mueren consumiendo paco no salen en los diarios y si una persona popularmente conocida se droga todos apuntamos los dardos para reírnos como si fuéramos unos sanos mentales bárbaros. Esas son las aristas de la mirada que hay sobre los adictos.

En realidad, muchos de los que se ríen de ellos han sido incapaces de mirar más allá. Los miramos con clemencia solo después de muertos y esa es la parte que nos vuelve más miserables cada día.

Ayer vi al pasar que Chano Charpentier decía en una nota "quiero alguien que me prepare el desayuno" y más de uno comenzó a elaborar las mil y una formas de reírse de un tipo que solamente está pidiendo amor del bueno.  Es un pobre tipo?  No.  Por supuesto que no.  Como no lo ha sido Maradona.  Son personajes conocidos pero principalmente son seres humanos con defectos y virtudes, con penas y frustraciones.  Algunos se vuelven detestables porque lastiman a los demás en su incapacidad de reconocer el problema, van y vienen desparramando sus crisis y despreciando justamente a esos que los quieren genuinamente... quizás porque tuvieron la suerte de tener gente que los cuidó más allá de todo (como creo que le ha pasado a Diego).

En cambio Chano es un pibe de treinta y algo de años que no desparramó odio aún cuando fue despreciado por el ambiente del rock y por el 90% de los hombres que se morían de odio de ver que un flaco común tenía a todas las minas gritando por él.  Pero ven?  Teniendo todo eso por lo cual muchos lo odiaron, no logró tener lo que otros insultan desde el anonimato engañando a quien los espera con el desayuno.  Así es la vida, unos tienen lo que otros no.

Si se supone que venimos a aprender algo, deberíamos empezar a mirar más allá.
Desde las primeras imágenes que vi de Chano allá en el 2011 recuerdo que le dije a mi madre "tiene ojos tristes".Unos cuantos años después, puedo decir con certeza que sus ojos son casi ausentes.

Hoy vi a una nena golpeando a un nene. Supuse que era su hermano y ante la ausencia de un adulto me atreví a decirle "nena, qué hacés? no se golpea a los demás". Me dio bronca, ella era más grande físicamente y el nene era sumiso. Pensé que era una pésima combinación.  Esta historia tiene mucho que ver aunque no lo crean. ¿En qué?  En que vemos a alguien en el piso y lo pateamos  y escupimos.  ¿Con qué sentido? ¿Por qué? ¿Qué nos habilita a pisotear al caído?

Ahhhh no, pero después hablamos de aceptación, hablamos de justicia, hablamos de humanidad, de derechos y de valores.

Se pueden reír de lo que quieran, como yo puedo reírme de lo que quiera, pero si alguien necesita ayuda y la pide honestamente desde el sótano de su miseria, ¿quiénes somos para agredirlo?
Hemos creado algunos monstruos que usan las redes sociales para infectar de odio con comentarios a todo el mundo, desde presidentes, deportistas, famosos y no famosos, para operar contra compañeritos de colegio, en fin... personas que amarían ver hundido a todo aquel que no les gusta.

Esa es la mayor derrota de la humanidad, la falta de humanidad.

Detrás de cada adicto hay un dolor, un miedo a la vida misma, a no cumplir con estereotipos, a no superar sus propias ambiciones incumplidas.  Detrás de un chico que consume, sea lo que sea, hay una necesidad de algo que no supo pedir, buscar y hasta entender. Y detrás de todos ellos, sin importar su situación económica hay gente que lucra con la vida de los demás.

En fin...  me permito decir que Chano no es más que un tipo queriendo salir de su propia oscuridad, un lugar que muchos conocen arrastrando a los demás y que muy pocos se bancan solos.  Ojalá algún día todo sea un mal recuerdo para él y para todos los que tienen la valentía de pedir ayuda, porque la merecen, porque no son un ejemplo de conducta pero sí un ejemplo de lo que hacen las drogas y porque todos merecemos oportunidades sin importar el origen ni el destino.

Ojalá todos despierten al lado de alguien que aman y que los ama.
Ojalá todos tengan una caricia cuando sientan ganas de llorar.
Ojalá todos seamos capaces de dibujar sonrisas en los rostros inundados de llanto.
Ojalá aprendamos a ver el vaso medio lleno.

#HolaMiVida
#BuenaVida ;)



jueves, 29 de diciembre de 2016

El buen líder

En mis épocas de estudiante de Administración allá por el 2003 cursaba una materia que se llamaba Administración General. La dictaba un profesor muy carismático y creo que por eso es que recuerdo muy bien su nombre: Diego Villalba. El primer día que lo vi pensé que era un tipo arrebatado porque llegó algo tarde y empezó a dictar su clase mientras iba firmando actas y ese tipo de cosas, era una materia semi presencial y todo me resultaba nuevo en aquel entonces.

Cuando terminó de acomodarse, se puso de pie y preguntó: ¿saben ustedes quiénes son las personas que mejor conocen la administración?  Yo no tenía ni idea y mis compañeros tampoco. Al rato respondió "las amas de casa". Hacen magia para llegar a fin de mes, pagan todo, administran vencimientos, cuotas, matrículas.  El hombre que va y trabaja, trae la plata y se olvida, ella está administrando siempre todo. La leche que queda para los chicos, cuanto se necesita para las vacaciones, a dónde conviene, etc. Mucho tiempo después entendí que lo que él planteaba era que las mujeres tenemos muchas variables más en cuenta, las prácticas (que son las que consideran los hombres) y las más poéticas o sensibles,  por lo cual ese pequeño gran detalle las termina convirtiendo en grandes administradoras.

Las clases de Diego eran geniales. Él iba en contra de lo clásico,  te abría la cabeza, te planteaba dudas, te mostraba que administrar está en cada acto de la vida. Administramos el aire para hablar, cantar, correr así que empezando por eso, todos administramos.

En otra de sus clases habló sobre los líderes.  Mientras describía a los líderes yo me reía porque parecía una clase narcisista.  Todo lo que decía decantaba por defecto en su nombre. Él era un buen líder.  El incentivo lo generaba su emoción y pasión por lo que hacía,  se enojaba cuando no cumplíamos y era estricto y sin embargo se nos hacía imposible no darle la razón cuando nos marcaba fallas.  Era serio pero sabía ser simpáticamente conveniente, siempre tenía una palabra de elogio para resaltar alguna virtud en sus estudiantes y yo me daba cuenta de que él lo hacía para que todos confiáramos un poco más en nosotros mismos.  A él lo hacía útil nuestra inseguridad pero lo hacía más feliz nuestra evolución.

Yo no terminé la carrera pero jamás olvidé sus clases, quizás porque lo que él dejó servía para la vida.  No supe más de él y se que no me recordaría pero no me importa eso. A mi no me gustaba la carrera, me iba bien porque le ponía onda pero nada más,  sin embargo sus conceptos de liderazgo me quedaron y a lo largo de mis 19 trabajos fui evaluando lo que veía.  El éxito de la empresa o los sectores y el tipo de líderes que tenían. 

Era la ecuación perfecta, sin fisuras. Un buen líder es el origen de los buenos resultados.

En una casa hay un líder,  siempre. Los líderes naturales son aquellos que logran ser autoridad tengan o no el título, pasa en los jardines de infantes. Siempre hay alguien que comanda la batuta, alguien a quien siguen los demás (sea buena o no la causa) porque vale aclarar que los líderes no son siempre buenos o nobles en sus intenciones, de hecho Hitler ha sido un gran líder y sabemos todos el resultado de su liderazgo.

Encontré una imagen en internet y ahí comprendí lo fácil que es identificar a un buen líder. 

domingo, 25 de diciembre de 2016

Dos caminos

Se puede vivir de dos formas: con amor y sin amor.

Por estos lares, casi cayéndonos del continente,  estamos los argentinos.  Somos seres iguales al resto de la humanidad aunque disfrutemos creyéndonos distintos, interesantes y raros.

Por acá anda todo dividido. Los K y los anti K, los cumbieros y los chetos, los del rock pulenta y los del rock de "elite", River y Boca, los que aman el asado y los veganos, los que toman mate amargo y los que le ponen azúcar,  los que quieren a Maradona y los que quieren a Messi.

El argentino no tiene problema con el dolor porque se lo banca, el asunto es que la expresión o no de ese padecer siempre depende de quién los hiere. Todos nos estafan, desde hace rato, pero siempre estamos apuntando al otro para que el de nuestro equipo parezca "menos peor".

El argentino nace jefe y campeón.  Sabe todo y no necesita leer manuales con ninguna instrucción. Se queja cuando no le dan algo y cuando se lo dan,  sospecha. No en vano está la frase "otra vez el tango"... somos quejosos, llorones.

Es cierto, no todos. Pero en líneas generales es así.  Estos últimos meses fueron insufribles las redes sociales, que PAMI, que los descuentos, que no entran inversiones al país,  que vamos en picada, que voy a prender el aire cuando vuelva Cristina, que el paro, que las paritarias, que la obra social, que mi jefe, que el bondi, que la telefonía móvil... 

Algunos aspectos son muy importantes, el 90% de los que opinan y publican estadísticas y balances hacen copia y pegatina y repiten y reproducen o para generar alegría o para inducir suicidios en masa.

El punto es que ayer a las 00.00 los hogares de barro, los lujosos pisos de Puerto Madero, los dueños de los campos, los fundadores de comedores barriales, los niños de una escuela privada, los de una pública,  el gerente, el operario, el de mantenimiento, el desocupado,  el que recién se recibió,  la embarazada, el que no quiere hijos, el que los sueña,  el engañado,  el que engañó,  los abuelos, los hijos, los nietos, los que tienen auto, los que no, los que celebran todo con tal de que haya fiesta, los solitarios, los viajantes,  los que preparan comida, los comensales; todos pensamos en alguien que queremos.

Ahí no hubo economía ni política que valiera la pena. Ayer no hubo lugar para nadie que no haya sido verdaderamente parte de nuestras vidas. Hay dos formas de vivir: con y sin amor. El argentino es calentón y se las sabe todas, siempre reclama más de lo que da, nunca le alcanza y siempre siente que alguien lo está estafando... pero el argentino siempre tiene alguien en su mente a quien le gustaría abrazar.

Ayer dejé a un lado el celular porque quería ver a mis personas queridas. Las observé y las respeté tal y como son. Ayer agradecí poder levantar una copa y decirles "que Dios te bendiga". No se bien quién será Dios, cuál será su forma, su procedencia, pero estoy convencida de que el milagro de la vida no puede ser obra de nadie como nosotros, los simples mortales. Ayer a las 00 todos abrazamos a alguien, más no sea con la hermosa capacidad de recordar.

En fin... nos envenenamos 364 días del año y nos regalamos escasos buenos ratos. Ojalá algún día cambiemos la proporción.  Ojalá algún día podamos dar vuelta la historia.

Es cierto que hay que batallar, pero la vida pasa por otro lado, justo por ese lado que estamos dejando pasar.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Viajar liviano

Viajar liviano, como aquel día en el que emprendimos este viaje al que nos acostumbramos a llamar vida.  Viajar sin carga, sin ropas que tapen lo que somos, lo que reside en nuestra esencia.  Viajar despojados de propiedades.  Viajar sin llaves ni cadenas, sabiendo que las únicas puertas que son nuestras son las que están abiertas.  Viajar por la vida sin ataduras, asumiendo tareas con alegría, amando la posibilidad de hacer, hacer aquello que nos de la posibilidad de amar.

Que no hay sillas nuestras, ni lugares de privilegio más importantes que los que nos dan los que nos aman, que no hay lugar en el que estemos a salvo si somos terroristas de nuestros propios sueños.  Que no existen cenas si no hay mañanas, que no hay fidelidad más útil que la de ser sincero con uno mismo.  Que los crueles van a apuntarnos y van a disparar con palabras por la espalda y nos van a escupir su bronca en la cara.  Que el amor estancado va a ser tanto que va a encontrar un surco para escapar y regar todo a su paso.

Viajar liviano para que no nos moleste la ropa cuando queramos abrazarnos.
Viajar liviano para que no nos pesen los reclamos, livianos para poder irnos con la misma facilidad con la que llegamos, para que nos de risa la espera, para que nos espere la risa cuando acabe el llanto.

Que no hay lugares comprados para nadie, que no somos dueños, que no somos eternos más que en los recuerdos de quienes eligen seguir amando.  Que los hilos rojos unen sin querer a los que deben estar unidos para que sea más bello el cuadro, que los hilos rojos cuando atan se rompen y terminan sangrando.

Vivir recordando el amor aunque nos apedreen con espanto, regalar aunque nos rechacen, acariciar aunque nos pateen, reír ante el enojo que quiere desintegrar lo bueno que la vida juntos sabe dejarnos.  Viajar liviano para que las cicatrices cierren, para que la piel se siga dorando, para que el viento pinte con fuerza su mejor cuadro.

Que no somos de nadie, ni de aquí ni de allá y que estamos de paso.
Que nada se nos vuelva demasiado importante para que jamás seamos esclavos.

Guada




martes, 13 de diciembre de 2016

Latimos

En estos tiempos en los que la palabra blanqueo es moneda corriente en revistas de economía y en revistas de chimentos pensé que era buena idea hacer un blanqueo personal en voz alta y dejar que el trazo marque el ritmo.

Amo las frases, las retorcidas y las simples.  Alguna vez, hace ya bastante tiempo, leí: "cuando encontrás la respuesta, viene el universo a cambiarte la pregunta".  Me causó gracia en aquel entonces porque me imaginé la cara de alguien perdido ante alguna situación nada importante, por supuesto. Pues bien, este año de mi vida tiene mucho de aquella frase de sobre de azúcar.

Si me dan a elegir entre el mar y un río, yo elijo el mar.  Me gusta su bravura, su fuerza y su sorpresa. Me gusta su golpe constante porque cambia la vida a su alrededor, me gusta el viento, me gusta que me despeine, adoro que sale mi piel, amo escucharlo diciendo nada y diciendo tanto. Me encontré muchas veces sonriendo al descubrir que logra ponerme piel de gallina por el solo hecho de existir. Frente al mar aprendí a hablar conmigo misma con más calma, aprendí a decirme "basta", aprendí que el miedo es una parte esencial, no de estar viva, sino de sentirme viva.

Este año fue muy rico laboralmente. Romper estructuras para alguien como yo es vivir rindiendo exámenes.  Di la bienvenida y dije adiós muchas veces.  Me reí a carcajadas, escuché consejos, me emocioné, leí entre líneas y me guardé muchos pensamientos.  Crecer, de alguna forma, debe ser algo así como aprender a ver con los ojos abiertos pero también con los ojos cerrados.  

Este año armé lío sin querer, me angustié, me preocupé.  Cuando bajó la marea entendí que hubo cosas que pude escribirlas mejor, sin soberbia, que pude ser políticamente correcta, que pude haber sido más astuta; pero releo una y otra vez aquel polémico "Pequeña feminista ilustrada" y digo: soy yo, nadie me paga por escribir, tengo derecho a decir lo que pienso y a decirlo sin pensar demasiado lo que digo.  Para sutilezas y escritos inteligentes hay otros que ganan lo que no gano yo.

Este año viajé, cumplí sueños porque había que fabricar otros nuevos, saqué fotos que valieron la pena, el riesgo y la risa. Aprendí que en la vida no todo lo que se encuentra es nuevo, yo descubrí en mi viejo a un amigo viajero con el que todos los ratos son geniales.

Este año negocié precios falando un portuñol muy básico.  Me caí (literalmente) varias veces. Tropecé muchas más. Desafiné en una presentación en vivo y sentí ganas de ahorcarme con el cable del micrófono pero bastó con pensar en mis amigos para continuar.  

Este año ligué muchos asados porque como trabajo los fines de semana por la tarde, el del domingo es una utopía, entonces -como quien no quiere la cosa- lo menciono de vez en cuando para que alguien se cope con una parrilladita un jueves o martes y me haga feliz.  Se ve que mi cara de desgraciada ha dado buenos resultados así que no descarto estudiar teatro para lograr más cosas en algún momento (léase esbozando una sonrisa, sino no garpa).

Este año estuve cerca de mis personas queridas, esas a las que tengo siempre escondidas.  

Este año me dejé abrazar mucho tratando de romper ese rechazo al contacto físico que me genera espanto y me hace parecer fría con gente con la que jamás quisiera serlo.  Es curiosa la vida, creo que aprendí a abrazar cuando entendí que quien me enseñó a saludar con ese noble gesto ya no va a escribirme "estoy en la puerta Lu, tomamos unos mates un rato?". Ese mensaje bastaba para que saliera a abrirle y sabía que venía el "acomodamiento de chakras" que sólo Nico sabía regalarme.  Este año aprendí que no quiero dejar que pase el tiempo sin intentar lo que sea que haya que intentar.

Ya no importa la edad para nada en la vida. Existen quienes la vuelven un festival cada día y para esos, la vida está bien vivida sea 10, 20, 30 o 90 años.  Existen los que necesitan varias para volver y aprender a sonreírle al tiempo, para seducirlo sin esperar que se despinte los labios.

Este año leí y escuché palabras muy crueles de gente que no me importa y de otros a quienes supe querer demasiado. También recibí gestos inmensos de personas que te adoptan desde una sintonía. Aprendí a tomarme con gracia las suposiciones que hagan sobre mi persona, si es el precio que tiene la discreción, lo pago con mucho amor.

Lo que se hoy de la historia esta a la que llamamos vida es que te da lo que te sirve para aprender a andar, así que es mejor borrar eso de que la vida te devuelve lo que das porque creo que no es tan  matemático el asunto.

Pasé noches mirando el cielo, pasé horas sentada a la vera de mi cama suspendida en el tiempo.  Hice promesas a una estrella. Se me doblaron las rodillas de tristeza. Me dolió la cara y el estómago de la risa.  Vi gente que quiero emocionarse de felicidad. Vi gente que quiero llorando en soledad. 

Por ahí el truco consista en no desilusionar a aquella persona que supimos ser cuando apenas llegábamos a sentarnos solos y nos bastaba ver un árbol iluminado para atrevernos a soñar.


Este año se resume con la frase final de una hermosa película: Caballos Salvajes.

"Se puede hacer algo para estar completamente vivo, antes de estar definitivamente muerto..."
"La puta que vale la pena estar vivo!!"


Que la magia los toque, vestida como más les guste.  Que los inunde con su perfume.  Que les sacuda el cuerpo y despabile aquello que por costumbre los mantiene dormidos. Que la realidad los golpee como el mar golpea con su ruido, que los despeine, que los erice, que les dore la piel, que con su frío les recuerde que la música perfecta es la que marcan los latidos.

Gracias por leerme.


viernes, 2 de diciembre de 2016

El deber y el querer no duermen juntos

Entre el deber y el querer duerme quieta la conciencia.
El deber, eso que no es más que la creación de un sistema de reglas ajenas a uno, un legado de límites que encarcelan corazones y mentes, un espacio que nos vuelve violentos porque en el fondo, ahí donde aún somos nosotros mismos, ese "alguien" que queremos destruir, busca desesperadamente escapar de nuestra aparente evolución, de nuestro deber.

"El querer" lee Romeo & Julieta y bebe gota a gota del veneno del miedo al que llama realidad para sostener su adulta imagen mientras sonríe a escondidas recordando esos instantes en los que se sintió verdaderamente vivo. "El querer" conoció tan bien los colores que quiere volver a ellos una y otra vez para que todo en su ser florezca, el gris aparece camuflado para recordarle que "el deber" es cosa de adultos y lo logra convencer.

El deber viste de marca y a la moda. Usa perfumes caros y vacaciona sólo para sacarse fotos que van a decorar alguna red social.  El querer viste cómodo y anda liviano porque está siempre listo para viajar aunque no tenga cámaras con las que pueda guardar retratos. 
El deber ríe bajo, critica fuerte y ama poco. 
El querer ríe alto, critica bajo y ama mucho.
El deber duele.  El querer muere.

El deber va poniendo ladrillo a ladrillo y te permite estar seguro, va levantando hilera por hilera y te fabrica un fuerte del que no sale nadie y al que no entra nadie, no lo cambia el viento, no se ensucia pero tampoco te permite ver demasiado y quizás algún día descubras que es difícil -pero no imposible- salir.

El querer deja que la naturaleza le muestre guaridas mientras camina, se pincha con algunas espinas, siente frío, calor, conoce el miedo que generan los riesgos pero sigue su camino porque está convencido de que lo verdaderamente bueno está por llegar.

El deber es responsable con lo políticamente correcto.
El querer te invita a honrar la vida.

El deber tiene hilos invisibles que encadenan tus pies, tus manos y también tu corazón.
El querer te desmorona como marioneta en una obra porque quiere que sepas que también está vivo aquello que no se ve.

Siempre me repito... quizás esto sea leído en el momento correcto por alguien que lo necesitaba.  Ojalá así sea, deseo que cuando leas esto, te sientas feliz de la vereda en la que decidís estar y si no estás del lado que le da sentido a tu vida, ojalá al menos estés a tiempo de cambiar.



domingo, 27 de noviembre de 2016

Cuba es mucho más que habanos y ron

Algo me hace creer que éste no es mi mejor año como persona librepensadora en el ejercicio de su derecho inherente.

Vacilé antes de escribir, no por falta de convicción en mis opiniones sino porque se que los pseudo revolucionarios que dan la vida por defender la libertad, ponen demasiado esmero en impedir que se propague aquella idea que ellos no comparten.

Voy al foco y al hueso.
Desde un all inclusive en La Habana supongo (no tuve el placer de conocer la isla) debe ser imposible no amar la Cuba esa en la que es más rentable ser mesero de un turista que ejercer hermosos títulos.

Con la muerte de Fidel se desata esa pasión desmedida que tenemos por los que mueren. Si tuvieron defectos, desaparecen al instante, por lo que no es ilógico que Fidel (que ya era visto como un héroe) sea ahora la carta magna de la revolución. Definitivamente no puedo negar que se presentó como un libertador -y de alguna forma lo fue- de una Cuba oprimida por el gobierno de Batista, pero lo que vino después me parece deprimente. Lo único divinamente innegable de aquella épica entrada a la isla es que quisieron despegarse de Estados Unidos y lo lograron, pero en esa búsqueda hubo violaciones a los derechos humanos y atropellos que ahora parecen no importar.

¿No importan? Suelo ser ilusa y confieso que pensaba que "el asunto de la libertad" no tenía tintes convenientes, pero parece que sí. Yo creo fervientemente que no debería tenerlos.

Vamos a un ejemplo tontamente ilustrativo: estoy en el colegio y tres compañeros me golpean, uno es morocho, otro pelirrojo y otro rubio, protesto cuando me pegan el morocho y el rubio pero como los pelirrojos me gustan, no me molesta tanto y no digo nada. ¿Así es la cuestión? ¿la agresión no es tal dependiendo de quién es el que la ejerce?

Estoy convencida de que desde otras partes del mundo, escuchan "Cuba" y solo ven el agua cálida y lo vistosas que pueden ser las ruinas de una ciudad en las fotos que se comparten para alardear con orgullo viajes culturales y de placer pero, con todo respeto, lamento el silencio eterno que define a quienes hoy se sienten compungidos con la muerte de un hombre que apareció vestido de héroe libertador para quitar las cadenas de Batista y para, también vestido de verde, poner las cadenas de él a un pueblo que vivió medio siglo dividido y en muchos casos, destruido.

La isla fue como Alcatraz para muchos, pero los balseros y balseras (SERES HUMANOS) no le importaron a gran parte del planeta, no fueron tapa de diarios porque en lugar de sus huídas en pos de buscar libertades que les fueron saqueadas en sus propias tierras, aparecían noticias de los berrinches políticos que nacían con intenciones que se diluían a medida que el poder se iba enquistando eternamente.

Sepan disculpar pero me genera pena ver que tuitean sandeces desde sus IPhones, que endiosan a un hombre que no supo moderar su odio anti imperialista haciendo pagar a inocentes.

¿No les importan los balseros? La respuesta es NO. Jamás vi a nadie publicar una noticia de la Cuba esa que expulsaba con dolor a familias enteras que, sabiendo que sus chances eran ínfimas, se arriesgaban a huir en balsas precarias, en medio de noches inmensas, de un país convertido en cárcel.

¿Qué saben de Cuba? Que fabrican habanos y que el ron es agua allí. Que la medicina es única en el mundo y que todos tienen un título, aunque la aplicación de los beneficios y grandezas nacionales a favor de sus propios habitantes haya sido una utopía. Pero... ¿qué le importa al turista mientras lo traten como un rey? ¿Qué le importa a un turista que va a Cuba para conocer la belleza geográfica que le mostró alguna película de Yanquilandia? Lo que no saben es que una propina fue siempre para ellos una oportunidad de vivir un poco mejor, que algunos sindicalistas argentinos (que a duras penas terminaron la primaria) fueron atendidos como dioses por meseros que viven en la máxima precariedad aunque tengan en sus paredes un diploma de ingeniero (por ejemplo).

Odiar a EEUU lo llevó a tenerlos a todos muditos, sumisos y ciegos, con toallas femeninas regaladas por el gobierno, con kioscos en los cuales sólo se venden cigarros, condones y cerveza, con una realidad de ensueño para turistas y con una realidad muy parecida a una pesadilla para los lugareños.

En fin. Periodistas muertos. Periodistas presos. Ciudadanos perseguidos. Ciudadanos muertos. Ciudadanos presos. Ciudadanos huyendo. Todo por pensar distinto.
No celebro la muerte de nadie, ni la de Hitler ni la de este hombre al que considero víctima de su propia historia, pero espero que se me permita plantar esta semilla de duda sobre qué entiende la humanidad por derechos humanos y por qué seguimos haciendo que algunos muertos valgan más o menos que otros.

En fin... asunto de cada uno. Me alegra ser un ser humano que no se siente mejor con ninguna muerte y que lamenta la hipocresía del mundo. Un mundo en el que dictadores y revolucionarios usan el mismo color, dato que no considero menor y que me parece que deja al descubierto que es ciego el que quiere. Principalmente me apena vivir en un país cómplice ante el dolor ajeno, un país ciego aún cuando la historia argentina sabe de Derechos Humanos pisoteados hasta el hartazgo.

Hace poco más de un año aparecía tendido en la arena el cuerpo de Aylan, un niño sirio víctima de esas huídas que ahogan el alma; conmocionó al mundo y todos nos sentimos tristes porque en su muerte se plasmaban muchas otras injusticias sociales y muchas "políticas" que matan de formas directas o indirectas por sostener guerras que tienen más que ver con medirse el virgo que con gobernar por el bien común. Aquella pequeña vida tendida en la arena era el capítulo más silencioso y ensordecedor del padecimiento de muchos sirios, fue una vida entre cientos que se cortan despiadadamente en la huída. Eso mismo vivieron los cubanos a los que un gobernante con ínfulas de dueño les impedía salir de Cuba, se arriesgaron miles y muchos quedaron a medio camino pero el mundo calló y me asombra que ni siquiera EEUU lo usó para deshumanizar la imagen de Fidel.

Dos o tres hombres, vestidos como militares, destituyendo militares, fumando habanos, sonriendo mientras levantan fusiles con las manos... una imagen con colores de un pasado que huele a atraso.

Hoy el mundo llora la muerte de un revolucionario al que su propio pueblo también supo llamar dictador. Hoy el mundo se deshace en halagos hacia Fidel en redes imperialistas, mediante medios imperialistas, desde cafés imperialistas, vestidos con marcas nacidas por allá... por el norte ese al que todos critican pero al que van. Hace rato que la revolución es una palabra que sirve para mantener el rebaño diciendo meee meeee meeee mientras por izquierda (o por derecha) sacrifican a los desobedientes en el nombre de la victoria.

Es simplemente una opinión, desde el cansancio del festejo de la violencia, desde la pena del desprecio por el otro, desde esa estúpida costumbre de seguir pintando de colores a los violentos que en nombre de la victoria atropellan la vida.

A continuación adjunto fotos de periodistas cubanos para graficar la parte que
no se ve de "La Cuba libre".



 Uno de los 9 balseros muertos kilómetros antes de llegar a La Florida.



Balseros muertos sin poder cumplir su sueño.

 Un anciano comiendo de la basura.

 En Cuba, la meca de la medicina, este hombre jamás tuvo silla de ruedas.

 Un teatro emblemático destruido y convertido en ruinas 
es estacionamiento de bici taxis.

Un hombre trabaja, otros miran y un turista en su auto 
es escoltado por cubanos.


Las fotos (a excepción de las dos primeras imágenes) y la carta que adjunto en este link, son propiedad de Yusnaby Pérez






Si después de ver esto creés que murió un héroe, tus valores humanos están bastante distorsionados.

Con respeto.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Nos taparon los extranjeros

Ante la evidencia, defiendo el título con todas mis fuerzas. Sí, nos taparon los extranjeros. Esta afirmación tiene otro punto interesante: nadie habla castellano, español o como quieran llamarlo. Nadie!!

Te preguntarás cómo lo se. Es simple. Esta comprobación nace de una situación corriente.

Viajar en un tren una mañana cualquiera te pone ante incómodas situaciones donde el costado humano, solidario, o simplemente el mandato puede verse vulnerado cuando pasás varias estaciones mirando con disimulo la barriga de una mujer que: podría estar embarazada, o no. Si le das el asiento, no está embarazada y te lo dice, es un momento tenso... o no te lo dice y toma el asiento feliz y saboreando la confusión, que sería lo mejor!

Darle el asiento a una mujer "mayor" es subjetivo. Está la que se enoja o deprime porque se siente vieja ante la vista ajena, está la que no parece tanto y le apoya el bolso en la cabeza al que está sentado cerca para que sienta el peso de su cansancio y está la señora que es mayor cuando sube al tren pero puede pasar 5 horas parada frente a un tragamonedas en el casino sin que le duela una sola articulación.  En fin... polémico y subjetivo.

Lo que no da lugar a dudas en cuando un cuerpo femenino o masculino sube a un vagón con una masa pequeña adherida a su cuerpo. Es cierto, al principio no es más que una masa pero de repente se mueve, tiene brazos y piernas y respira. Definitivamente es un ser humano chiquito, tan chiquito que no camina.

Sube una especie igual a nosotros con una cría apoyada en su pecho, nadie parece verlo con claridad. Le esquivan la mirada y se vuelven adictos a las ventanas o a las patillas o aritos de quien tienen sentado/a al lado. Ante la insistente indiferencia,  tomo aire porque el vagón tiene su ruido natural y esa gente anda muy concentrada en sus charlas, sus tecnologías y sus ombligos y necesito hablar fuerte. Sólo son 5 las personas paradas, entre ellas la señora con su hijo y yo... pienso que es imposible que no se escuche mi anuncio. Digo: -Buen día!  Y logro que me miren. Entonces les relato la situación: -hay una señora con un bebé, ¿alguien podría cederle el asiento, por favor?
Me miraron con intermitencia más de 15 segundos (que son una eternidad) y nadie se levantó.  Ni los que estaban en asientos para personas con "movilidad reducida" (nada reduce más la movilidad que llevar a otra persona en brazos) ni los otros. Repetí el pedido y allá al fondo vi la mano de un señor mayor que se levantaba y agitaba para ceder su asiento. Me arriesgaría a decir que era el mayor en el vagón. Por fin alguien que entiende mi idioma, pensé.

Así fue como me di cuenta de que nos taparon los extranjeros!  Y no son ni de Perú, ni de Colombia,  ni de Uruguay, ni de Cuba, ni de España. Estos no hablan nuestra lengua. Comprobado!

Esta ironía esconde mucha indignación y pena... pero para sanar la decepción, recuerdo a mi sobrino desde sus 8 años obrando distinto; dando su asiento a señoras con niños, a discapacitados o a abuelitos sin que yo le sugiriera nada y vuelvo a creer que hoy sólo estuve frente a un vagón de pseudo seres humanos obrando como obran los que se creen que ser mejor o peor persona tiene que ver con el origen de alguien y no con su proceder!

Plantemos hoy un poco de amor y humanidad aunque la vida no nos otorgue la posibilidad de disfrutar sus frutos!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Eterno

"No somos más que una gota de luz, una estrella fugaz, una chispa tan solo en la edad del cielo"... suena la voz de Drexler y yo espero esa parte que dice "deja que el beso dure, deja que el tiempo cure".

Fueron tantos días alimentando una sed de fe que se suicidaba ante el primer descuido,
fueron tantos minutos, amigo mío. 

Alguien decía por ahí: "¿viste que te abraza fuerte, como los osos?" y se me viene al cuerpo esa sensación hermosa de verte y esperar tu abrazo gigante y tu sonrisa siempre enorme como este universo que hoy se vuelve tan inmenso y vacío.

Se que pasará, como pasa la misma vida.
Se que te voy a encontrar en muchas cosas.
Se que bastará cantar para ponerte cerca de mi corazón, porque fue la música la que nos dejó en el mismo camino.
Se que te voy a encontrar en los acordes de las canciones que te gustaban, se que cuando suene "Desconfío de la vida" volverás a mi cabeza y a mi corazón con ese pañuelo y toda esa juventud, y volverán tus ojos a mirarme para darme confianza, veré una y otra vez ese gesto que me decía: "ahora" o esa sonrisa que me indicaba que todo había salido bien.

No me voy a engañar. Es pronto. Demasiado.
No encuentro todavía a quién reclamarle el puto libro de quejas de la vida para decirles que no era el momento, que tenías demasiado que hacer, que estabas dejando una huella que alguien muy pequeño fue dibujando tras tus pasos durante 5 años pero le faltaba mucho más por aprender; que había gente muy orgullosa de vos que necesitaba tiempo para poder repetir una y otra vez "Nico es mi esposo, mi hijo, mi hermano, mi nieto, mi jefe, mi compañero" o como yo, "Dejalo un tiempo más, Nico es mi amigo".

Se que te voy a encontrar, querido amigo.  Porque si es cierto que hay un cielo, vos estás ahí.  En el lugar de los honestos, de los que son buena madera, de los perseverantes, de los compañeros, de los que vinieron al mundo para hacerle el camino mucho más liviano al resto.

Estoy desarmada... no sabré mirar a tus padres, no sabré cómo mirar a Mechy, no sabré mirar a tu hijo y no se si alguna vez pueda subirme a un escenario con la espalda tan descubierta sin tu presencia.

Yo te estoy abrazando fuerte y sigo siendo así de pequeña entre tus brazos y seguiré esperando que esto pase y que esta herida sane, que el tiempo cure.

Para vos siempre fui Lu y vos para mi vas a ser siempre la forma que encontró la vida de hacerme conocer el valioso regalo de la amistad.

Ahora todo está en calma... vos sos de esos fueguitos que hablaba Galeano y esa luz chispeante que celebra tu nombre en cada persona que te conoció va a estar viva siempre para saber que, aunque haya sido poco el tiempo, siempre hiciste que cada segundo valiera la pena.

Se que todo te lo dije y esa es mi paz.  
Gracias por tocar mi vida.  
Espero volver a encontrarte.

Hasta luego, querido amigo.

viernes, 28 de octubre de 2016

Indeleble

Siempre estará vivo el recuerdo.
Vendrá a susurrar ese nombre que te pasea
entre el olvido y el amor,
sacudirá alguna lágrima escondida
entre las hojas de un otoño cualquiera
y te abrazará como el viento bravo que
se adueña del mar.


Siempre estará vivo el recuerdo.
Te visitará en la mirada piadosa de
un animal silvestre,
te llenará de calor el cuerpo cuando
un café te traiga su melancolía y
te robará una sonrisa cuando la ternura
de un niño te arranque de la rutina.


Siempre estará vivo el recuerdo.
Viajará contigo y no le importará
qué tan lejos vayas,
te besará por las noches,
te llenará de luz cada mañana.
Tejerá tus sueños, te enredará dulcemente
y cuando algo no funcione,
logrará calmarte entre sus brazos
que te parecerán espadas.


Siempre estará vivo el recuerdo aunque
ni siquiera hayas podido alcanzarlo,
aunque su boca no diga tu nombre,
aunque sus ojos jamás te hayan mirado.


Siempre estará vivo el recuerdo
y te arrastrará a lo que fuiste
y te pondrá de rodillas mil veces
cuando quieras olvidarlo;
beberá tus lágrimas y cuando te gane la noche
dirán en secreto, su nombre, tus labios.


Siempre estará vivo el recuerdo y
no te odiará por querer matarlo,
él sabe acompañar en silencio y
sabe provocar espanto.


Vendrá el recuerdo.
Caminará por tu ceño cuando una duda 
te invada sin respuesta por lo que
pudo haber sido si lo hubieras intentado.


Siempre estará vivo el recuerdo de
lo que no quisiste llamar realidad
y te visitará en algún momento para que
llueva en tu corazón cada lágrima que tus mentiras,
vestidas de decisiones, han logrado generar.


Siempre estará vivo el recuerdo,
aunque no conozca de rencores,
aunque nada malo te desee,
aunque tu existencia le haya robado
la ilusión de los milagros.


Estará vivo el recuerdo y se acercará cuando 
el camino te regale soledad;
te abrigará como lo hacía con cada beso de bienvenida
y con cada ahogo que tu adiós sonriente,
en esa irrealidad, le ha sabido regalar.


Siempre estará vivo el recuerdo,
vivirá hasta el día en que la vida te deje en una vieja estación
y tus ojos te enseñen que ya no haya nadie a quien puedas esperar.

jueves, 27 de octubre de 2016

Ingobernables

Ingobernable el corazón,
capaz de latir sin que 
podamos controlarlo,
capaz de acelerarse para 
mostrarnos que algo nos asusta
o nos alerta, o nos conmueve, 
o nos hace sentir distintos.
Ingobernable la mente,
que trabaja sin que lo pidamos, 
que diagrama salidas o 
nos bloquea el paso,
que sigue su ruta sin que 
podamos notarlo,
que dibuja esquemas, 
que nos puede hacer parecer 
inteligentes y estúpidos,
que nos ahoga cuando creemos 
que estamos flotando.
Ingobernables las manos,
que hacen, que mueven, que acarician, 
que frenan, que avanzan,
que secan lágrimas y dibujan sonrisas.
Ingobernables los que van 
por los caminos que quieren 
sin importar más nada.

Al menos, así lo siento yo.

Guada.



domingo, 23 de octubre de 2016

Una enfermedad terminal

En 15 días sucedieron muchas cosas en la vida de todos, principalmente en la vida de esta joven nación que tiene demasiadas distracciones que le impiden enfocarse en lo elemental y para mi (porque este es mi blog y no un "medio hegemónico formador de opiniones") nuestro problema es esa incapacidad de llamar a las cosas por su nombre y seguir avalando el desastre con la hipocresía propia de los poderosos.

Ahí vamos, defendiendo lo que es cool y creyendo que salvamos al mundo poniendo una foto de perfil o saliendo a romper todo. Por eso para apoyar causas como #NiUnaMenos algunos suben fotos de mujeres armadas creyendo que es ese el mensaje que puede detener esto.  

Esas expresiones son el camino más fácil. 
¿el otro? El otro es darle al sistema del que renegamos su propia medicina, llenando el congreso de gente que haga lo que queremos y que trabaje en pos del bien común. Quizás para eso deberíamos exigir que diputados, senadores, concejales y demases cobren un sueldo mínimo, ahí veríamos qué pocos son los verdaderamente apasionados políticos que trabajan por y para el pueblo. Sobrarían bancas.

El problema crónico de la humanidad no es otro más que la violencia y en la Argentina hay un agravante terminal: la falta de justicia que es otra forma y quizás,  la peor forma de violencia. La incapacidad de respetar al otro y de defender su libertad mientras el ejercicio de ésta no afecte la libertad ajena. La impunidad con la que se usa a la masa desesperada de impotencia para regodearse de haber logrado adhesión para fines viles es asombrosa.

Por ahí leía el tuit de alguien que contaba su experiencia y su sentimiento cuando su hija de 5 años llegó del jardín y le contó que en su aula habían hablado sobre #NiUnaMenos.  Cuando su papá le preguntó a su nena de qué se trataba, ella le respondió "es para que los varones no nos maten".  Me pregunto si quien lee esto puede coincidir conmigo en que quizás un mensaje tan delicado no ha sido dado correctamente.  Esa niña volvió a su casa y apuesto todo a que su mirada hacia los varones no va a ser la misma nunca más. Eso, de alguna forma, es criminalizar un género y corromper la mente de una pequeña que ya no tendrá libertad de observar a los otros seres con inocencia sino con un dejo de perturbación (quizás aplicando el criterio con su propio padre y sus hermanos hombres). Para evitar la violencia, en tiempos tan compulsivos,  terminamos siendo violentos y no me parece un detalle menor. 

Pero... ¿qué podemos entender por violencia?
Porque un evento parecería justificar otros y así vamos en escalada sin saber cuándo ni cómo va a terminar.

Violencia es mentir y muchos que se llenan la boca poniéndose sacos que les quedan muy grandes, limpian sus culpas así,  figurando. A los seres humanos se les falta el respeto con la deslealtad, con el engaño,  con el degradante mote de... (edad, hormonas, histeria y tantas otras estupideces retrógradas). 

Yo he visto a personas levantar banderas cibernéticas en defensa de la mujer olvidando que patalearon por puestos de trabajo y que les importó poco la igualdad cuando bajaron a sus compañeras a puestos y en horarios de cuarta. Así que calculo que a esta altura, el asunto pasa a ser cuestión de un@ mismo con su almohada, esa es la única que conoce la verdad entre lo que se dice y lo que se hace.

Violencia es mentir.
Violencia es el hambre. 
Violencia es usar a los hijos como trofeo de guerra.  
Violencia es llevar una vida paralela. 
Violencia es tomar lo que no te corresponde. Violencia es ser oportunista. 
Violencia es sacar tajada. 
Violencia es subir pisoteando al de al lado. Violencia es lastimar con palabras a los que te quieren. 
Violencia es ir a denunciar ante una autoridad y que no te tomen seriamente.  
Violencia es descalificar los gustos ajenos. 
Violencia es reírse de condiciones físicas. 
Violencia es mentir hipócritamente. 
Violencia es no creerle al que pide ayuda. 
Violencia es el "no te metas". 
Violencia es no decir lo que se piensa por miedo. 
Violencia es preferir aplausos a costa de cualquier cosa.  
Violencia es que la conveniencia te autorice a dañar a otros. 
Violencia es que tu país no te  de oportunidades. 
Violencia es que la policía abuse de su autoridad.  
Violencia es que tu voluntad tenga precio.
Violencia es que una maestra le diga "tonto" a su alumno. 
Violencia es que un médico no te crea. 
Violencia es que te quedes con alguien por su dinero. 
Violencia es que escuchar determinada música te convierta en delincuente y que escuchar otra te convierta en cheto. 
Violencia es que los viejos sean olvidados por el estado, por sus hijos, por sus nietos. 
Violencia es que creas que porque trajiste un hijo al mundo esa vida te pertenece.  
Violencia es que alguien que mata salga libre en menos de lo que un estudiante se recibe de abogado, médico, arquitecto. 
Violencia es que la emoción violenta lo justifique todo. 
Violencia es que un tipo que dejó decenas de familias sin sueldo pague en dólares para matar animales en África y nadie lo traiga,  le vacíe los bolsillos y lo obligue a devolverla. 
Violencia es tener a todos nuestros presidentes procesados por diversas causas y libres como si nada.   
Violencia es que un tipo se levante a las  5 de la mañana y vuelva a las 22 a su casa y no pueda llegar a fin de mes y que haya otros que en dos horas levanten plata para mantener a tres familias. 
Violencia es que un viejo tenga que hacer 10 trámites para que le autoricen un estudio médico.
Violencia es un aula con panzas vacías.  
Violencia es que te hablen de pobres desde posiciones cómodas y lujosas. 
Violencia es conformarse diciendo "roban pero hacen". 
Violencia es naturalizar la ira. 
Violencia es seguir buscando la culpa en la víctima. 
Violencia es que los moralistas tengan empleados en negro.
Violencia es prenderte en causas "humanas" y reírte de los humildes.
Violencia es el amiguismo.
Violencia es la hipocresía. 
Violencia es ir por la vida mirando con asco a los "invisibles" que duermen en "el hotel de mil estrellas" como dijo Andrelo. 
Violencia fue y es el "algo habrá hecho". 
Violencia es pagar con la misma moneda. 
Violencia es que la casa cuna esté llena de niños soñando con un hogar y que haya parejas que mueran con una habitación vacía, cansados de esperar.

Violencia es la injusticia porque cuando ésta impera, nadie está a salvo y se instala la triste idea de que nada se puede resolver de otra forma.

Los que mataron a Diego Peralta, a María Soledad Morales,  a Natalia Gallo, a Cabezas, a  Ángeles, a Norita, a Lucía,  a Candela, a Lorenzo, a los nombres que -por tantos- ya ni nos quedan grabados, tienen la "extrema suerte" de haber nacido en un país en el cual la máxima pena por robarse una vida sea de 25 AÑOS. 

Sí,  25 años, siempre y cuando no salgan antes por buen comportamiento. Se que estás pensando "y claro... adentro, después de asesinar, qué importa el buen comportamiento,  no?". Es lo que hay.

Vivimos en una sociedad violenta que necesita casos impensadamente aberrantes para abrir los ojos y moverse un poco. 

12 años atrás, la Plaza de Mayo se llenaba de velas en una noche absolutamente oscura para apoyar a la familia de #AxelBlumberg que había sido secuestrado y luego ejecutado por sus captores. Esa noche ningún estúpido funcionario de turno se prendió a robar protagonismo, no hubo banderas políticas,  no existían las redes sociales como existen hoy. El silencio y el luto habían vestido de reclamo a la ciudad que parecía reunir a toda una nación que tenía miedo ante una "nueva y temeraria modalidad".

Estamos presos. No estamos entendiendo que la violencia nos gobierna y ella no distingue género.

En dos semanas murieron (basado en los casos que llegan a los medios) 19 personas:
3 mujeres de una misma familia (y hay una beba que pelea por su vida).
1 mujer fue asesinada por su vecino "porque cantaba"
1 adolescente luego de ser violada, drogada y empalada.
1 beba de 11 meses luego de haber sido violada y golpeada por sus padres.
13 hombres en riñas y otros episodios.

No nos escuchamos... somos un país que mide las tragedias por número. Sin estadísticas, acá parece que no pasa nada. Las muertes, si no son aberrantes, no nos importan, no nos generan ni dolor ni pena ni siquiera nos invitan al más básico análisis. 

El problema no es el género.  El problema tiene nombre y cuando dejemos de maquillarlo, quizas podamos mejorar. 

Violencia.

Violencia es mentir. 
Violencia es callar. 
Violencia es no ver que si seguimos apuntando con el dedo al que es peor que nosotros, iremos en picada.

A continuación adjunto noticias sobre los crímenes sucedidos durante los últimos 15 dias. Desde ya dudo que esto represente el 50% de los casos existentes.

No nos acostumbremos. 


TRIPLE FEMICIDIO EN MENDOZA, UNA BEBA ESTÁ GRAVE, UN NIÑO DE 10 AÑOS VIO TODO Y DENUNCIÓ 23-10
http://www.lanacion.com.ar/1949732-conmocion-en-mendoza-un-hombre-mato-a-su-pareja-su-cunada-su-suegra-y-dejo-grave-a-un-bebe

ASESINARON A UN HOMBRE EN LAS LOMAS, SANTA FE. Hoy 23-10
http://www.unosantafe.com.ar/asesinaron-un-hombre-barrio-las-lomas-n1268552.html

CRIMEN EN NEUQUÉN: MUERE UN HOMBRE EN UNA PELEA CALLEJERA 23-10
http://www.lmneuquen.com/asesinaron-punaladas-un-hombre-una-pelea-callejera-n530320

ASESINARON A UN JOVEN REPARTIDOR EN ROSARIO 22-10
https://www.rosario3.com/noticias/Asesinaron-a-un-repartidor-en-zona-sur-20161023-0018.html

ASESINARON A UN HOMBRE EN SANTA FE 22-10
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2016/10/22/sucesos/SUCE-01.html

ASESINARON A UN JOVEN EN CHACO 22-10
http://www.diarionorte.com/article/144013/asesinato-en-el-vista-linda-intensa-busqueda-del-portenito-su-complice-y-su-mujer-fueron-detenidos

MUJER ASESINA A CUCHILLADAS A SU PAREJA EN MORENO BS. AS. 22-10
http://www.tiempodesanjuan.com/elpais/2016/10/23/mujer-asesino-punaladas-marido-golpeador-152644.html

ASESINARON A UN POLICÍA FEDERAL EN LA PLATA 21-10

MACABRO CRIMEN EN SALVADO MAZZA 21-10
http://www.eltribuno.info/cuatro-detenidos-un-macabro-crimen-profesor-salvador-mazza-n777643

DOBLE CRIMEN EN ISIDRO CASANOVA 20-10
http://tn.com.ar/policiales/doble-crimen-en-isidro-casanova-esto-fue-una-ejecucion_747627

MATARON A UN ANCIANO EN UN ASILO 18-10
http://www.clarin.com/sociedad/discusion-control-termino-anciano-geriatrico_0_1672032910.html

MATARON A UN CHICO DE 15 AÑOS EN QUILMES 18-10
http://www.lmneuquen.com/lo-confundieron-su-hermano-y-lo-asesinaron-n529831

UN HOMBRE MURIÓ TRAS SE APUÑALADO POR SU VECINA 17-10
http://sitio.diarioplus.com.ar/su-vecina-lo-apunalo-tras-una-discusion/

IMAGENES DE LOS DETENIDOS POR LA VIOLACIÓN Y CRIMEN DE LUCÍA PÉREZ COMETIDO EL 8-10
http://tn.com.ar/policiales/mar-del-plata-asi-estan-hoy-los-dos-acusados-por-el-crimen-de-lucia_747552

PAREJA DETENIDA DESPUES DE VIOLAR Y MATAR A SU HIJA, A UNA BEBA DE 11 MESES 10-10
http://www.elciudadanoweb.com/detuvieron-a-una-pareja-por-el-asesinato-y-abuso-de-su-hija-de-11-meses


Foto: 2004, convocatoria luego de la aparición del cuerpo de Axel Blumberg en un descampado de Moreno. Axel y Diego Peralta fueron los casos emblemáticos de secuestros seguidos de muerte que conmocionaron a la sociedad argentina.