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jueves, 17 de agosto de 2017

Algún día, quizás

Todos experimentamos en la vida muchos instantes en los que sentimos que es momento de cruzar la puerta.  Vamos firmes, caminamos decididamente, se escucha solo el retumbar de nuestros pasos.  Sabemos que no basta con asir firmemente el picaporte, es necesario abrir la puerta y correr el riesgo de dejarnos cegar con la luz que hay allí afuera.

Mientras nos repetimos en silencio palabras de auto convencimiento, se nos pasan otras cosas mucho menos importantes que la felicidad pero más seductoras... quizás. Qué habrá después? Cómo se sigue? y la marcha, lentamente, va siendo menos intensa, menos convincente, menos honesta.  Apenas si llegamos a rozar con la punta de los dedos el picaporte, lo miramos y de ahí al suelo nuestra mirada se hunde.  No es cobardía.  Es miedo.  El miedo y la cobardía son amigos pero no son lo mismo.

Volteamos y ahí está todo igual, ordenado, fijo, inmóvil... notas viejas en la heladera, más recuerdos que sueños, más lágrimas que risas, más olvido y en lo propio, cada vez más extraños.

Nos acostumbramos a recibir y no aprendemos a dar. O quizás al revés.

Vuelan las notas que nadie nota, vuelan los gestos que nadie agradece, vuelan las palabras que se dicen y que no tienen respuesta.  Entonces uno vuelve con la memoria a esos momentos en los que sintió que alguien había entendido de qué se trataba verdaderamente el amor.  Se rompe la fuente y brotan los sentimientos que no tienen a dónde ir.   Regamos nuestros propios labios con la sal de lo que nos hace sentir a medias.

Volvemos a mirar la puerta y nos preguntamos qué nos frena.

Nadie contesta, nos aturde el silencio.  Sabemos que no hay tiempo, nunca lo hay demasiado.  Nos sentamos, el sol cae y nos decimos en voz alta "afuera está nevando".  Miramos por la ventana, prendemos un cigarro y mientras el humo escapa, nosotros simplemente miramos.

"Mañana será otro día... todos pasan por estos estados" argumentamos para convencer a ese pedacito nuestro que pelea vehementemente intentando salvarnos.

Algún día, quizás.